En estos festejos navideños consumistas siempre pienso en los necesitados, en los desfavorecidos de la fortuna, o en aquellos cuyas familias brillan por su ausencia. No solo por carecer de ellas sino también por no funcionar como debieran. Desafortunadamente en este minúsculo planeta en el que habitamos hay más infortunios que felicidades, aunque aparentemente, en el trasiego diario con los otros, no se aprecie. Porque, claro, cara a la galería hay que mantener el tipo. Todo va bien, no pasa nada… y ahora ya no hablo de las carencias materiales sino de las emocionales. Muchas caretas andantes y mucho desfile de vanidades….Y, sin embargo, es nuestro espíritu el que cuenta, en lo más recóndito de nosotros y cuando nos encontramos solos con nosotros mismos, según la armonía que sintamos con el, nos reconforta, nos altera, nos sosiega o nos interroga.
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Indigente Juan_Balbuena_
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Primera página de mi ponencia titulada: Jules Verne, poeta: Infancia ¿Qué hay más tierno y poético que una escapada del niño Jules a la edad de once años? Se cuenta que en 1839, Jules intentó embarcarse en un navío larga distancia […]
Loli
Buena reflexión para empezar el año sin aludir a lo material sino a lo que verdaderamente nos puede reconfortar ¿ el espíritu? Ya estamos en terreno movedizo…